San Bernardo de Claraval
Se celebra el 20 de agosto

El 20 de agosto marca una fecha especial en el santoral católico, honrando la memoria de una de las figuras más influyentes de la Edad Media: San Bernardo de Claraval. Este abad cisterciense, místico y Doctor de la Iglesia, no solo reformó el monacato, sino que también dejó una huella indeleble en la teología y la política de su tiempo. Su vida es un testimonio de fe, celo y profunda espiritualidad que sigue inspirando hasta hoy.
Tabla de contenido
- Orígenes y Vocación Cisterciense
- La Fundación de Claraval y la Expansión de la Orden
- Un Doctor de la Iglesia y Teólogo Místico
- Intervención en Asuntos Eclesiásticos y Políticos
- Muerte, Canonización y Legado Duradero
Orígenes y Vocación Cisterciense
La llamada de Dios en Borgoña
San Bernardo nació en el castillo de Fontaines-lès-Dijon, en Borgoña, Francia, alrededor del año 1090. Pertenecía a una familia noble y numerosa, el tercero de siete hermanos. Desde joven, mostró una inclinación por el estudio y una profunda religiosidad, a pesar de las expectativas familiares de una carrera militar o cortesana. Su educación se centró en la literatura y la retórica, pero su verdadera pasión era la vida espiritual.
A los 22 años, Bernardo tomó una decisión radical que cambiaría el curso de su vida y el de la Iglesia. En 1112, ingresó al recién fundado monasterio cisterciense de Cîteaux, un movimiento que buscaba restaurar la pureza original de la Regla de San Benito. No lo hizo solo; lo acompañaron cuatro de sus hermanos, su tío y unos veinte amigos, convencidos por su carisma y fervor. Este fue un paso fundamental que llevaría a la celebración de su memoria el 20 de agosto.
La Fundación de Claraval y la Expansión de la Orden
Un faro de espiritualidad: Claraval
Solo tres años después de su ingreso en Cîteaux, en 1115, San Esteban Harding, abad de Cîteaux, envió a Bernardo a fundar una nueva abadía en un valle solitario de Champaña. Este lugar se convertiría en Claraval (Clairvaux), un nombre que significa "valle luminoso". Bernardo fue nombrado su primer abad, un cargo que ocuparía hasta su muerte. Bajo su liderazgo, Claraval floreció, atrayendo a numerosos monjes y convirtiéndose en uno de los centros espirituales más importantes de Europa.
Desde Claraval, Bernardo dirigió una vasta red de monasterios cistercienses que se extendieron por Francia, Alemania, Inglaterra, España e Italia. No solo supervisaba la fundación de nuevas casas, sino que también intervenía activamente en la vida de la Orden, promoviendo la austeridad, el trabajo manual y la oración contemplativa. Su influencia fue tal que la Orden Cisterciense pasó de unos pocos monasterios a más de 300 durante su vida, y sigue siendo relevante el 20 de agosto de cada año.
Un Doctor de la Iglesia y Teólogo Místico
La pluma del "Doctor Melifluo"
San Bernardo de Claraval no fue solo un administrador monástico; fue un prolífico escritor y teólogo, cuya obra le valió el título de "Doctor Melifluo" (Doctor de la Miel) por la dulzura y elocuencia de su doctrina. Sus escritos, que incluyen sermones, tratados y epístolas, reflejan su profunda espiritualidad y su amor por Cristo y la Virgen María. Entre sus obras más célebres se encuentran:
- Sobre el amor de Dios
- Sobre la consideración
- Sermones sobre el Cantar de los Cantares
Su teología se centraba en la experiencia personal de Dios a través de la meditación y la oración. Abogaba por una fe vivida y activa, capaz de transformar el corazón humano. Influenció a papas, reyes y teólogos, siendo consultado en las cuestiones más delicadas de su tiempo. Su pensamiento místico y su devoción mariana dejaron una impronta duradera en la Iglesia, que se recuerda con especial fervor el 20 de agosto.
Intervención en Asuntos Eclesiásticos y Políticos
Predicador de Cruzadas y Concilios
A pesar de su deseo de reclusión monástica, San Bernardo se vio frecuentemente involucrado en los grandes asuntos de su época. Su autoridad moral y su elocuencia lo convirtieron en un consejero indispensable. Intervino en el cisma papal de 1130, apoyando a Inocencio II, y viajó por toda Europa para defender su legitimidad. También combatió activamente las herejías de su tiempo, como las de Pedro Abelardo y Enrique de Lausana.
Uno de sus roles más destacados fue la predicación de la Segunda Cruzada (1146-1149). A petición del Papa Eugenio III, antiguo discípulo suyo, Bernardo viajó por Francia y Alemania, exhortando a la cristiandad a tomar las armas para defender Tierra Santa. Aunque la cruzada resultó en fracaso, su influencia en la movilización de Europa fue innegable. La vida activa y contemplativa de San Bernardo de Claraval es un ejemplo a seguir cada 20 de agosto.
Muerte, Canonización y Legado Duradero
El eterno descanso del 20 de agosto
San Bernardo de Claraval falleció en la Abadía de Claraval el 20 de agosto de 1153, a la edad de 63 años, tras una vida de incesante trabajo y profundas penitencias. Su muerte fue llorada por toda Europa, y su tumba en Claraval se convirtió en un lugar de peregrinación. Fue canonizado por el Papa Alejandro III en 1174, apenas 21 años después de su fallecimiento, un testimonio de la santidad que ya se le reconocía en vida.
El legado de San Bernardo es inmenso. La Orden Cisterciense debe gran parte de su expansión y su identidad a él. Sus escritos siguen siendo fuente de inspiración para teólogos, místicos y laicos. Su devoción a la Virgen María lo convirtió en una de las figuras clave de la mariología medieval. La Iglesia universal lo celebra como:
- Patrón de Gibraltar
- Patrón de los apicultores
- Patrón de los candeleros
Y su memoria el 20 de agosto nos invita a reflexionar sobre la fuerza de la fe y el compromiso con la búsqueda de Dios. Puedes aprender más sobre su vida en Wikipedia.
San Bernardo de Claraval encarna el espíritu de una era, siendo un místico profundo y un hombre de acción incansable. Su vida, dedicada a la reforma monástica, la predicación y la defensa de la fe, dejó una huella imborrable en la historia de la Iglesia. Celebrar el 20 de agosto su festividad es recordar a un gigante espiritual que nos enseña el valor de la contemplación unida al servicio. Te invitamos a profundizar en su sabiduría y a descubrir cómo sus enseñanzas pueden iluminar tu propio camino espiritual.
Preguntas frecuentes sobre San Bernardo de Claraval
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