San José de Cupertino
Se celebra el 18 de septiembre

Más allá de la lógica y la gravedad, la historia de San José de Cupertino resplandece con una luz inusual. Este fraile franciscano, cuya vida se celebra el 18 de septiembre, desafió las expectativas mundanas para convertirse en un faro de fe y humildad. Su legado perdura, inspirando a generaciones a mirar más allá de lo evidente.
Tabla de contenido
- Orígenes humildes en Cupertino
- La vocación franciscana y sus desafíos
- El santo volador: éxtasis y levitaciones
- Persecución y discernimiento eclesiástico
- El legado de fe y el santoral del 18 de septiembre
Orígenes humildes en Cupertino
La vida de San José de Cupertino comenzó en la pequeña localidad de Cupertino, en el Reino de Nápoles (actual Italia), el 17 de junio de 1603. Nació en el seno de una familia de campesinos, siendo Giuseppe Desa, hijo de Félix Desa y Francisca Panara. Desde su infancia, José mostró una inteligencia limitada y una marcada torpeza, lo que le valió el apodo de "Boccaperta" (boca abierta) y el desprecio de algunos de sus coetáneos.
Su educación fue precaria, y sus dificultades para aprender le cerraron muchas puertas. Sin embargo, lo que le faltaba en intelecto, lo compensaba con una piedad profunda y un espíritu de caridad. Su infancia estuvo marcada por la pobreza extrema, lo que forjó en él un carácter resiliente y una dependencia total de la providencia divina.
La vocación franciscana y sus desafíos
A pesar de sus limitaciones, José sintió un fuerte llamado a la vida religiosa. Intentó unirse a varias órdenes, pero fue rechazado una y otra vez debido a su falta de preparación académica y su aparente ineptitud. Finalmente, en 1620, fue aceptado como hermano lego en el convento de los frailes franciscanos conventuales de Grotella, gracias a la intercesión de su tío, quien era sacerdote en la orden.
Su entrada al convento no estuvo exenta de dificultades. José era tan torpe que solía romper objetos y olvidar sus tareas. Sin embargo, su profunda humildad y su deseo sincero de servir a Dios conmovieron a sus superiores. Con el tiempo, se le asignó la tarea de cuidar el huerto y más tarde la portería, donde su paciencia y amabilidad comenzaron a ganarse el afecto de todos. Sorprendentemente, y contra todo pronóstico, se le permitió iniciar estudios para el sacerdocio, un camino arduo para él.
El santo volador: éxtasis y levitaciones
Fue durante su período como sacerdote cuando comenzaron a manifestarse los fenómenos más extraordinarios de la vida de San José de Cupertino. Sumido en profundos éxtasis místicos, José levitaba frecuentemente, a menudo en público y ante la presencia de obispos, nobles y cardenales. Estos episodios ocurrían cuando escuchaba nombres sagrados, veía imágenes religiosas o durante la misa.
Algunos de los eventos más famosos incluyen:
- En la fiesta de San Francisco de Asís: Mientras asistía a la procesión, José se elevó sobre la multitud hasta una estatua del santo.
- Ante el Papa Urbano VIII: Durante una audiencia, cayó en éxtasis y levitó brevemente, lo que causó una gran impresión en el pontífice.
- En la iglesia de Asís: Al ver una imagen de la Virgen, voló hasta ella, permaneciendo suspendido en el aire.
Estos milagros no eran simples trucos; eran una manifestación visible de su intensa unión con Dios, un testimonio palpable de la gracia divina en su vida. Su vida y los hechos extraordinarios que la rodearon son recordados de manera especial cada 18 de septiembre.
Persecución y discernimiento eclesiástico
Los fenómenos milagrosos de San José de Cupertino, si bien asombraban a muchos, también generaron escepticismo y sospechas. Fue investigado por la Inquisición en varias ocasiones bajo acusaciones de brujería o engaño. José soportó estos interrogatorios con humildad y obediencia, aceptando las restricciones y traslados que le impusieron.
Fue enviado a diferentes conventos, como los de Asís, Pietrarubbia y Fossombrone, para ser observado de cerca. A pesar de las pruebas rigurosas y la vigilancia constante, nunca se encontró evidencia de fraude. Los testigos, incluidos hombres de ciencia y teólogos, confirmaron la autenticidad de sus experiencias, lo que consolidó su reputación como un verdadero místico. La paciencia de José durante estas pruebas demostró su profunda virtud.
El legado de fe y el santoral del 18 de septiembre
San José de Cupertino falleció el 18 de septiembre de 1663 en Osimo, donde había pasado los últimos años de su vida. Su muerte fue tan serena como su existencia, un final pacífico para una vida llena de milagros y de una fe inquebrantable. Fue beatificado por el Papa Benedicto XIV en 1753 y canonizado por el Papa Clemente XIII en 1767.
Hoy, San José de Cupertino es ampliamente reconocido como el patrón de los estudiantes, especialmente de aquellos que enfrentan dificultades académicas y exámenes. Su propia lucha con los estudios lo convierte en un intercesor cercano para quienes buscan ayuda divina en sus desafíos intelectuales. Su festividad, el 18 de septiembre, es un día para recordar que la verdadera sabiduría reside en la humildad y la confianza en Dios, más allá de las habilidades mundanas. Su historia nos invita a reflexionar sobre el poder de la fe y la posibilidad de lo extraordinario en la vida cotidiana.
La figura de San José de Cupertino nos recuerda que la santidad puede manifestarse de las maneras más inesperadas. Su vida, celebrada cada 18 de septiembre, es un testimonio de cómo la gracia divina puede obrar maravillas a través de los más humildes. ¿Te has sentido alguna vez abrumado por los desafíos? La historia de San José de Cupertino ofrece una perspectiva de esperanza y perseverancia. Te invitamos a aprender más sobre este fascinante santo y a buscar su intercesión en tus propias dificultades.
Preguntas frecuentes sobre San José de Cupertino
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